HELLBOY Y 28 AÑOS DESPUES: DE HOMBRES RETORCIDOS Y TEMPLOS DE HUESOS por Adrián Gómez
- Tenebris

- 24 feb
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Hoy Tenebris propone doble sesión de terror, todavía disfrutables en salas, y la primera ya en plataformas, pues es de 2024. Millenium Films recoge el testigo de la versión de Neil Marshall (2019), tras el excelente díptico de Guillermo Del Toro, para volver adaptar la creación de Mike Mignola (aquí en el guion con Christopher Golden). Se trata de un ejercicio de Folk Horror competentemenete narrado. Como si de un álbum de la Dark Horse se tratara, está estructurada en tres segmentos; Bolas de Bruja, Hueso de la suerte y El Huracán. Ambientada en 1959, Brian Taylor ( Gamer, Motorista Fantasma: Actos de Venganza) propone un sólido relato Pulp, con prólogo arácnido y ferroviario, que sienta las bases de lo que está por venir. Fiel al cómic, reniega del humor excesivo, adentrándose en un cuento de brujas, maldiciones, sacerdotes condenados, y bosques encantados (o así). Con créditos al más puro estilo Hammer, el reparto cumple, sin destacar a nadie en particular. Solamente Joseph Marcell (inolvidable Jeffrey del Príncipe de Bel Air) sube el listón, pero la atmósfera y el ritmo están tan logrados, que el resto es pecata minuta. Película pequeña pero estimable, que mereció mejor suerte.
Aún mejor resulta Templo de Huesos (2026) secuela directa de 28 años después, esta vez con Nia Dacosta, autora del muy estimable remake de Candyman (2021) y de la desastrosa The Marvels (posiblemente su peor film). Estamos ante el clan de los Jimmys , donde va a parar el protagonista de la anterior, Spike (Alfie Williams), La secta, liderada por Jack O, Connell (Los Pecadores, Amy), ya presente en la anterior, resulta mucho más amenazante, que los infectados. En una isla aislada en perpetua cuarentena, sólo el doctor encarnado por Ralph Fiennes (soberbio) lo ve claro. A ritmo de Duran Duran ( Girls On Film, Rio, Ordinary World), se reconcilia con el mundo, al descubrir una cura parcial para el Alfa vecino, amigo, consciente de su condición gracias a las pruebas del exmédico. Atisbos de lucidez en un entorno pesadillesco, donde nuestro buen hombre se convierte en Gurú luciferino, para las huestes del chándal, bajo los acordes de Iron Maiden (The Number of the BEAST), momento álgido de un film no parco en ellos. Sobrecogedora, con gore malsano, y ensañamiento en la violencia en ocasiones, representa cine audaz, que cierra el círculo con la fundacional (producen Cillian Murphy y Danny Boyle), con puerta abierta a nueva entrega. El hombre es hostil por naturaleza, y si las circunstancias son apocalípticas, el infierno se desata...
Dos joyas que huelen a azufre con almas vendidas de antemano más que recomendables.
Adrián Gómez Alonso




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