top of page
pizarra
Buscar

MALAS TIERRAS, FUEGO Y CENIZA. PREDATOR.VS.AVATAR. por Adrián Gómez.




Hace años, Dan Tratchenberg recoge el testigo, bajo la compra de Disney, de relanzar la saga de Depredador, tras el supuesto fiasco de la poco valorada (y muy reivindicable) The Predator (2018), del talentoso Shane Black. Nuestro hombre, bregado en series de Scifi como Black Mirror o The Boys, ya había sorprendido con la estimulante Cloverfield 110 (2016), capaz de ofrecernos casi un " Grindhouse2 que auna varios tópicos del género, para encaminarnos a un " plot twist" final, al más puro estilo Twitlight Zone. Predator Prey (2022), ya supone la entrada de la franquicia alienígena en La Casa del Ratón, un western " fantastique" con india al frente, que fuerza el estigma Woke marca de la casa, para ofrecernos un espectáculo tan entretenido como previsible. El espíritu Pulp y la esencia de un cómic de la Dark Horse, se expande aún más en Badlands, ya con la productora metiendo la cuchara hasta el fondo. Esto es: infantilización del concepto, banalidad argumental, y desarrollo superficial de los personajes. No obstante, supone un producto con ínfulas Howardianas, con química entre los dos protagonistas, el depredador Dek y la sintozoide Thia ( correcta Elle Fanning), entre Chewbacca y C3PO, fomentando una dupla tragicómica que funciona, en un contexto que es puro Star Wars, con toque Disneyano...con todo lo que eso conlleva. Narrada desde la óptica del alienígena, con la humanización consecuente, plasma una aventura con una meta ; lograr el equipo de invisibilidad, tan caro a la saga, y que sólo se explota bien en el título fundacional (1987). Un viaje iniciático, pues, repleto de aventuras, con tiernas criaturas ( Grogu causó estragos), con la Weyland Yutani, de fondo, y con duelo catártico final, al más puro estilo Hulk (2003) o El Hombre Lobo (2010), es decir, ajuste de cuentas paterno filial...la sangre tira, ya se sabe. Divertimento comiquero que no aburre y tampoco trasciende, pero con un ritmo endiablado que va al grano. 

No se puede decir lo mismo de la nueva entrega de Avatar. Fuego y Ceniza (2025), con un James Cameron agotado en ideas, empeñado en explotar una y otra vez su sobrevalorada Space Opera. Influencias de Rice Burroughs, Howard o Norman, no animan la función pues casi que nos encontramos con un remake de la anterior El Sentido del Agua (2022). Repiten Sam Worthington, Zoe Saldanha o Stephen Lang (bajo ropaje virtual) y hay cameo "real" de Sigourney Weaver. Se les une Cliff Curtis y una Oona Chaplin como única novedad salvable, líder de un clan aún más belicoso que los desalmados militares coloniales. A destacar al frente de éstos a Edie Falco, inolvidable Carmela Soprano. De resto, más de lo mismo. Tres horas y media para contar absolutamente lo mismo que en la anterior, con más armas, tópicos, CGI y mensajes tipo " la familia unida jamás será vencida". Ecologismo oportunista y sentido de la aventura mermado, debido a esa sensación de "Deja Vu". Ni divierte ni aburre. Se deja ver y se olvida, como producto adocenado que es. Visualmente espectacular, se recomienda explotar su único "must"; disfrutarla con gafas 3 D en salas.

Sólo apta para Minions con alergia a críticas" tenebristas y contraculturales". El resto, a seguir gozando de buen cine.


Adrián Gómez Alonso

 
 
 

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page