Reseña de: "Backrooms" por Adrián Gómez Alonso
- Tenebris

- hace 6 días
- 1 min de lectura

Sleeper de la temporada, con el espíritu Twitlight Zone que Jordan Peele estaba buscando para su remake, Backrooms deja en pañales el cine de M.Night Shyamalan de las dos últimas décadas. La propuesta y el nacimiento de la idea puede recordar al fenómeno de El Proyecto de la Bruja de Blair (1999). Allí Myrick y Sánchez se aprovecharon de las posibilidades de viralización de INTERNET. Así, Kane Parsons capta el pulso del momento, dentro y fuera de la pantalla. Estamos en 1990, no existen los móviles, y seguimos una cámara subjetiva, una grabación de cámara doméstica, con final aterrador. Es el prometedor arranque de una historia de terapeutas y pacientes din hogar, de madres protectoras y piratas del subconsciente, de casas derruidas y habitaciones sin fin. Resonancias de un universo Lynchiano, el director invierte con fortuna las normas del género de terror. Chiwetel Eijofor y Renate Reinsve atraviesan la puerta con nosotros, de manera inquietante. Es imposible desvelar nada, aunque conecte tangencialmente con lo que espera el público joven de hoy en día, la película es mucho más. Perturbadora plasmación del miedo de nuestra vida contemporánea, posiblemente estemos hablando de un antes y un después en la historia del fantástico. Proveniente de una serie de YouTube, su joven director (apenas veinte años) compone visualmente un diseño de producción (esos loco ángulos de cámara) atmosféricamente espeluznante, donde cada paso adelante (y hacia atrás) es una matrioshka constante, cuya lectura sobrecoge al espectador medio, con los ojos suficientes (¿por triplicado?) para dilucidar el desenlace....
Una pequeña obra maestra que no dejará indiferente a nadie.
Adrián Gómez Alonso





Comentarios