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Reseña de: "Spiderman: Brand New Day" por Adrián Gómez Alonso

14 sept
2 min de lectura




Demasiado larga para lo que cuenta, no se entiende la revalorización crítica del MCU con este engendro. Hasta el propio Frank Miller diciendo de" esta si recupera la esencia de la era Steve Ditko". Ni por asomo. Lo que tenemos aquí es un intento de seguir estirando una saga que nuca tuvo una calidad reseñable (que tiempos los de Sam Raimi), desde que Jon Watts (autor de las mucho más estimulantes Coche Policial y Lobos), trajera de vuelta a casa al icono de Marvel tras la gloriosa etapa de Sony. Así llevamos aguantando al lloreras de Tom Holland y su romance inocuo con Zendaya, más el colega Samoano (Jacob Batalon) diez años. Sólo la tercera entrega (No Way Home) consigue plantear una idea sustanciosa con el tema del multiverso y los diversos Spidermans alternativos fílmicos. Todo un Fandom Service bien servido y fundamentado...no cómo esto. A saber, dirige el artífice de la horrenda Shang Chi (Destin Daniel Cretton), capaz de convertir el sugestivo universo creado por Doug Moench en las viñetas (una miscelánea aventurera entre Bruce Lee, las novelas de Sax Rommer y cierto aroma Bondiano) en una especie de Dragonball (serie) Z digital para milennials. Y aquí más de lo mismo. Tras un sugerente inicio con voz en off donde Petr Parker nos pone al día sobre las vicisitudes de la entrega anterior (entre ellas la pérdida de memoria necesaria de MJ y Ned Leeds), nos encontramos con atracos y personas controladas telepáticamente, creando una intriga bien hilada, con reminiscencias de FALLEN (1997). Al final se desvela el pastel con telequinética mutante perseguida por siniestra organización (¿les suena? Todo muy original), que puede sorprender a los que no hayan visto ni La Furia (1978) ni Stranger Things o las últimas seis décadas de los cómics de X-Men. A propósito, Sadie Sink (inolvidable Mad Max en la segunda temporada de la serie de Netflix citada) es Jean Grey, preparando el terreno para lo que se viene en Diciembre ( Doomsday). Por lo demás, Fan Services gratuitos e inanes, con el arácnido consultando a Bruce Banner, pues está mutando y le fallan los poderes, excusa para que el Hulk aplastante encarnado por Mark Ruffalo se desate. La Mano no aporta nada más allá del tráiler, convirtiendo este subproducto en la estafa más grande desde La Decisión final (1996). ¿Lo mejor? Frank Castle, interpretado por el mejor que lo ha hecho, el carismático Jon Bernthall, que ya lo clavó de manera seria en Daredevil y su propia serie en Netflix (mucho antes de que Disney hiciera de las suyas). Así, pese al humor subnormaloide marca de la casa, ofrece algunos de los mejores momentos de este bodrio insufrible. Nada nuevo. De Brand New Day nada. Mas bien Same Old Day. Aunque al lado de la sonrojante Brave New World, hace que esto parezca el Batman de Tim Burton. A evitar, pues provocar diarrea y malestar general. Y van tres patadas con Supergirl y He-man.

Mejor ir a la playa o disfrutar del terceto protagonista en la magistral La Odisea. Sin lugar a dudas, la película del verano de largo.


Adrián Gómez Alonso

 
 
 

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