Richard Bachman: La Larga Marcha y The Running Man por Adrián Gómez
- Tenebris

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Richard Bachman era el seudónimo de Stephen King en los ochenta para diversificar su prolífica obra literaria. En un principio ,se podría pensar que se utlizaba para diferenciar ciertos libros de otros géneros ( en este caso, la ciencia ficción), pero lo cierto es que era una estrategia para no saturar el mercado editorial. De todas maneras, era un secreto a voces su autoría. Dos de los más populares fueron Roadwork (1979) y The Running Man (1982), traducidos aquí cómo La Larga Marcha y El Fugitivo. De la segunda, ya habíamos tenido en los ochenta adaptación cinematográfica con el título de culto, Perseguido (1987), mucho más que un vehículo de lucimiento para Arnold Schwarzenegger, que ha ganado aprecio y reconocimiento con los años, pero que poco tenía que ver con el original literario. Y he aquí que, tras el estreno de La Vida de Chuck (2024), ya comentada por aquí, se estrenan, este mismo mes de noviembre , sendas traslaciones fílmicas de las dos obras.
La primera en llegar ha sido La Larga Marcha, dirigida por Francis Lawrence, especialista en destrozar buenos materiales de base, como Constantine (2005) o Soy Leyenda (2007), y convertido en " Yes Man" gracias a varios títulos de la mediocre saga (literaria y cinematográfica) de Los Juegos del Hambre (de Como agua para elefantes, mejor nos olvidamos). Lawrence construye un film fiel a la novela original, en planteamiento y primer tramo. Se toma su tiempo y deja que la historia respire, en la presentación y espléndido desarrollo de personajes. Sustentada en los diálogos, estamos ante una pieza teatral en exteriores, una road movie a pie, donde asistimos a varios perfiles psicológicos, en una realidad alternativa (o futuro lejano) dictatorial y criminal, en el cual un hiératico e intimidante Mark Hamill , en un trasunto "cuasi-Castrista" del guardia con escopeta recortada y gafas oscuras de La Leyenda del Indomable (1967), lleva la voz cantante.Él marca las reglas, en esta especie de Danzad, Danzad, Malditos (1969) hostil y maratoniano, donde sólo puede haber un ganador. Sorprende la eficiencia del juvenil cast, donde destaca un David Johnson (prácticamente nulo en Alien Romulus) en su entrega, tan emotiva como creíble en general. También Judy Greer como madre del protagonista, en su intermitente intervención, consigue transmitir la desesperación del héroe de la historia. Sólo en la parte final, se traiciona el material de base, cuando se destapa la liebre ( literalmente) e intenciones del único superviviente. Aún así , estamos ante una película digna, muy por encima de The Running Man.
Dirigida por Edgard Wright, éste si, autor de obras apreciables cómo Scott Pilgrim contra el mundo ( 2010), Baby Driver (2017) o Ultima Noche en EL Soho (2021), nos adentra en un mundo distópico, clasista y elitista, donde los Mass Media, son el Pan y Circo, con la manipulación popular consecuente. Wright actualiza la historia de King, en plena era de la IA. Un musculado Glenn Powell ( Hitman, Twisters) es el corredor Ben Richards, metido en otro juego de sueprvivencia, televisado y dirigido por el Maquiavélico Killian (soberbio Josh Brolin), a costa de la subsanar , económica y médicamente, la enfermedad de su hija pequeña. Covertido en mártir e icono de la resistencia, por disidentes, público e influencers enmascarados, muta el libro en un actioner crítico e irónico, sin respiro y con diversos momentos ( el ataque a la morada de Michael Cera, a ritmo del DO DO DO Heartbreaker de los Stones, por ejemplo) afortunados, aunque, al igual que en la anterior, toma un giro acomodaticio en la conclusión, con la escena del avión, cambiando completamente el concepto y al esencia del texto, recordemos, una narración a contrarreloj, regresiva y angustiante. Aún con todo, un Blockbuster invernal valiente, donde debemos señalar a Lee Pace ( Guardianes de la GAlaxia, El Hobbit, Fundación), gran caracterísitico del cine de género, cómo El Cazador Principal, casi un refelejo tenebroso de Richards.
En definitiva, dos propuestas del Rey del Terror, que toman un cariz de rabiosa actualidad, con la situación de éstos días en Estados Unidos.
Necesarias y valientes, hay que seguir corriendo para sobrevivir. Pero primero que nada, a las salas!
Keep On Running!
Adrián Gómez Alonso










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