
Fin del Sonyverso. O eso parece. Desde hace años, cuando Sony perdió los derechos de "nuestro querido amigo y vecino" Spiderman, los de Sony se han dedicado a escrutar y explotar el catálogo de villanos del arácnido. Un servidor, desde otro medio, ha analizado cada una de las intentonas de la productora, desde Venom (2018), hasta su secuela, Habrá Matanza (2021), o Morbius ( 2022). De Madame Webb ( 2024), ni he tenido el valor ni la paciencia de visionarla, pero si hemos visto la última entrega del simbionte alienígena, El último baile ( 2024), por obra y gracia de... Kelly Marcel ( 50 Sombras de Grey, Al encuentro del Señor Banks ))..pues eso. Un sonámbulo Tom Hardy se pasea con cara de cheque millonario por el desierto hasta el AREA 51, en una Road Movie, ya implicado en el Spider-verso del MCU, referencias a Thanos mediante, con Juno Temple y un recuperado Stephen Garnham ( Made In ENgland, El Irlandés). Se suman la familia hippie/ufóloga de Rhys Ifans ( antiguo Curt Connors/ Lagarto en Amazing Spiderman 2) y ChIwetel EjIofor (el Barón Mordo de Dr Extraño) . Buena música rock de fondo. a caballo (nunca mejor dicho) entre Queen ( Don,t Stop Me Now) y David Bowie ( Space Oditty) entre otros. Eddie Brock acaba pasas por Las Vegas, en Smoking, por culpa de los cazaimbiontes,
enviados por Knull ( interesante personaje en los cómics, totalmente desperdiciado aquí), y batalla final, con cambios de chaqueta, aparatoso espectáculo CGI,y rinbombantes bondades alienígenas, en el citado campo aéreo de Nevada. Poco más, que no es ni mejor ni peor, que los desaguisados de Kevin Feige en el MCU, pero con peor prensa ( sin comprar9 y, claro, sin el ratón. Lo cual nos enfrenta a su entrega navideña, Kraven el Cazador ( 2024), de J. C. Chandor ( Margin Call, Triple Frontera), película animalista ( o así) y animal, que poco o nada tiene que ver con la némesis del trepamuros. Al margen de vistosas secuencias de acción, se intenta mezclar un gangsteril "family plot", con un film de venganzas. Fandom services metidos con calzador ( Rhino, El Camaleón), no impiden la sensación de contemplar a un Punisher exótico, un musculado Aaron Taylor Johnson ( Kick Ass, o el fugaz Mercurio en La Era de Ultrón), en busca de chaleco Leonado, salvando el trasero a su pusilánime hermano, que diríase un cruce entre Fredo Corleone y el Homérico Paris. Lo mejor; el conflicto paterno-filial con un inmenso (literal) Russell Crowe, que adquiere (salvando distancias) tintes cuasi-Shakesperianos. El resto, nada. Un universo perdido y enmarañado en su propia telaraña, que, al parecer, da carpetazo y cierra el kiosco, tras los pobres resultados ( artísiticos y comerciales) de los últimos lanzamientos...sin redes. a ver si toman nota los de ...The Marvels (ejem). Pues eso, lean cómics...algún día.
Adrián Gómez Alonso


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