
Por qué lo llaman Jakku cuando quieren decir Tatooine?
A cuadros, en una nebulosa de incredulidad me he quedado. Ésta noticia eclipsa a todas las demás en lo referente a cultura, popular y general. David Lynch se desvanece como el humo del tabaco que, supuestamente, ha acabado con su vida. Ajeno al sistema Hollywoodiense desde tiempo ha ( recomiendo ver los extras de Twin Peaks 2017) , el autor hizo su última aparición en The Fabelmans (2022) de Steven Spielberg. El hombre que convierte a Jack Nance en su actor fetiche a partir de Cabeza Borradora (1976), hasta que ocupa su lugar Kyle Mclachan, a partir de Dune (1984), coincidiendo ambos en la obra de culto Terciopelo Azul (1986) y en la serie que revolucionó la TV para siempre, Twin Peaks (1989-1991). Entre medias, El hombre elefante (1980), emotivo cuento victoriano en blanco y negro, que llama la atención de George Lucas, y quiere que dirija El Retorno del Jedi (1983). Ya sabemos la respuesta del maestro. Lo Lynchiano ( género propio, bizarro, surrealista y terrorífico) se consolida e impone en los 90 con Corazón Salvaje (1990), Fuego, camina conmigo (1993) y Carretera Perdida (1996), cult-movie, volando la cabeza para muchos en la entrada del nuevo siglo con Mullholland Drive (2001). La crítica se divide, y a Lynch se la pela. No entiende ni quiere. Su sello autoral se mantiene en la desafiante Inland Empire (2006) , que un servidor disfruta en salas, y, sobre todo, en la incomprendida e infravalorada Twin Peaks The Return (2017), donde el director hace y deshace a su antojo ( atención al episodio 9), de manera inquietante, divertida y adictiva.
Nunca veremos Ronnie Rocket ( al menos su versión) ni tantos proyectos en el tintero. Hoy se ha ido uno de los grandes. Un anarquista del audiovisual. Un autor. Y la historia del cine está de luto
Hoy es un día triste, y no hablamos de una oreja que se pudre en la hierba, ignorando la felicidad.
Descansa en paz y gracias por hacernos soñar.
Mañana toca pastel de manzana y café, con John Merrick, Paul Atreides, Dale Cooper, Frank Booth y Bobby Perú.
Hasta siempre, genio
Adrián Gómez Alonso


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